5 mar. 2015

El cortejo de Justiniano


INTRODUCCIÓN HISTÓRICA

Para entender el significado del mosaico de El Cortejo de Justiniano debemos saber antes un poco sobre la historia de este emperador y su relación con la iglesia en la que se encuentra dicho mosaico. Justiniano I el Grande nació en Tauresium, una pequeña villa romana que se encuentra en la actual Macedonia, el 11 de Mayo de 483. Su coronación se produjo el 1 de Agosto de 527, y reinó hasta su muerte, el 13 de Noviembre del años 565 en Constantinopla. Con una fuerte convicción en sus ideas y gran ímpetu en su misión de restaurar el imperio romano, se le llegó a atribuir la etiqueta del "último de los romanos", logrando conquistar grandes territorios y recuperar zonas perdidas décadas atrás ante otros invasores.
Justiniano junto a Belisario (izquierda) Argentario y
Maximiano (ambos a la derecha en el orden mencionados)

Además, fue el último emperador que usó el latín como lengua materna, que junto con el apoyo incondicional al arte, marcó un hito en la época de la antigüedad tardía. Obra suya es la basílica de Constantinopla, 'Santa Sofía', que supone uno de los mejores ejemplos de arquitectura conservados a día de hoy. Su historia y los logros al frente de un imperio romano que se desmoronaba por momentos hicieron que con el tiempo fuera venerado como Santo por la iglesia Ortodoxa.

Entre sus conquistas, destacaremos la de Rávena (la que hoy nos atañe por la ubicación del mosaico), llevada a cabo por su general Belisario, quien además reconquistó un núcleo tan importante como Roma. Fue en esta ciudad dónde se construyó la iglesia de San Vital de Rávena, y posteriormente decorado con numerosos mosaicos, entre ellos el cortejo de Justiniano.

La iglesia fue consagrada en el año 547 por el arzobispo de la ciudad, Maximiano. Este personaje influyó de sobremanera en la ciudad de Rávena y la Italia del siglo VI, y junto con Belisario aparece representado en el mosaico junto al emperador Justiniano, denotando la importancia de estos tanto para el emperador como para la iglesia de Rávena.



EL MOSAICO: CORTEJO DE JUSTINIANO

Mosaico de El cortejo de Justiniano

Centrándonos en la obra de esta entrada, el cortejo de Justiniano, aclarar que ésta se encuentra dentro del presbiterio de la iglesia de San Vital de Rávena, en Rávena (Italia). Cómo hemos dicho, se trata de un mosaico, es decir, una obra pictórica a base de teselas de color de diferentes formas y tamaños formando una imagen.


PRESENTACIÓN DE LA OBRA

En el centro de la imagen se nos presenta una figura vestida con una ancha túnica morada o púrpura, calzado rojo y un tocado real (corona) enmarcado en una aureola, lo que nos indica que es el emperador Justiniano. El emperador lleva en sus manos una patena (pan eucarístico).


Los soldados (a la izquierda del
mosaico)
A la derecha (su izquierda) podemos observar a un miembro de la iglesia con una cruz en la mano, éste es Maximiano, lo sabemos porque además de su vestimenta, sobre el podemos leer Maximianus, su nombre en latín, apoyándose en este caso en la escritura para transmitir un dato al espectador. Entre éste y Justiniano, podemos ver tras ellos a otro personaje, Juliano Argentario, que hoy sabemos que fue un banquero que ayudó con la financiación para la construcción de la obra. A la derecha de Maximiano (su izquierda) hay dos personajes más que pertenecen al clero, los cuáles portan un misal (evangelio) y un incensiario. Todos estos elementos que portan los personajes (por tanto, podemos decir que se encuentran en actitud oferente) son característicos de la preparación de la misa.

A la izquierda (la derecha del emperador) vemos junto a él un personaje con una vestimenta diferente a la suya y la del clero. Se trata de Belisario, el general que conquistó Rávena. A la izquierda del mismo podemos ver a un funcionario con vestimenta similar, y finalmente, en el borde izquierda de la imagen podemos ver a varios soldados vestidos como tales, portando un escudo con el símbolo del crismón, símbolo de Cristo, lo que da a entender al espectador que el emperador y su ejército tenían una fuerte orientación religiosa. Podemos ver a varios soldados, unos sobrepuestos delante de otros, dando esa sensación de numerosidad y de que el ejército del emperador era incontable.

Como podemos ver, la imagen ha sido dividida en tres segmentos definidos por los personajes que hay en ella; a la izquierda el ejército, en el centro el gobierno y la administración, y a la derecha la iglesia. Esta diferenciación está tan clara debido a la variedad de trajes, que junto con el detallismo que muestra la imagen, nos ofrecen de una forma clara y concisa el significado de cada elemento y su posición dentro de la distribución del mosaico.

La escena está enmarcada en una cenefa ricamente decorada, flanqueada por dos columnas con capiteles corintios.



CARACTERÍSTICAS DE LA OBRA

En la obra se dan varias características propias del arte bizantino, siendo esta uno de los mejores ejemplos que existen de mosaico bizantino, ya que se ha conservado a pesar de la crisis iconoclasta que tuvo lugar en la época, y la invasión otomana posterior, que arrasaba con todo a su paso y destruyó muchas de las obras bizantinas que existieron en aquel momento.
El clero (a la derecha del mosaico)

En primer lugar, debemos destacar el gran cromatismo que se ha empleado, esto es gracias al uso de teselas de diferentes colores, aportando a la imagen colores vivos. A su vez, el realismo de la obras es palpable en la minuciosidad de los detalles, representándose cada símbolo, objeto y gesto con gran cuidado.

La imagen parece sobrecargada, que ha sido rellenada con los personajes sin dejar hueco para nada más, a esto se le llama horror vaciu (del latín), miedo al vacío, es decir, el no querer dejar espacios en blanco, una característica que se ha venido dando ya desde la prehistoria y que se da también en esta obra. Además, el fondo de la imagen ha sido cromado en un color dorado muy del arte bizantino, creando esa atmósfera celestial que se buscaba tanto en este arte. La obra en sí está dotada de mucha simbología, algo que se daba con frecuencia en el mosaico bizantino.

Los personajes presentan cada uno sus propias características y rasgos, por lo que hay una clara individualización de caracteres, a su vez que también un marcado hieratismo en las figuras, herencia del arte egipcio. También se da una característica llamada isocefálea, la cual consiste (y cómo se puede contemplar en la obra) en que las cabezas de los personajes están todas a la misma altura y nivel, independientemente de la escala o plano en que estén representados. La influencia egipcia también puede notarse en la frontalidad de los personajes, todos con la mirada fija de frente hacia el espectador, dándose por consecuencia la ausencia de perspectiva y profundidad. Aun así la posición de los brazos y las manos dirigen la mirada del espectador hacia la cabecera del templo.

Como hemos dicho antes, la imagen está dividida en tres segmentos, pero también hay que resaltar la división de poderes que se aprecia. Por una lado, el poder terrenal (los soldados, funcionarios, generales), por otro lado, el poder divino (el arzobispo, los eclesiásticos), y finalmente, en el centro, la unión entre el poder terrenal y divino, el emperador. Es por esto la importancia y resaltado del emperador dentro del mosaico, representado con la vestimenta de la realeza, y como se puede ver sobre su cabeza, una aureola, a modo de santo, indicando la naturaleza divina del emperador y su poder.



INTERPRETACIÓN DE LA OBRA

Esta obra ofrece muchos puntos de interés que junto con la simbología que alberga lo hace una de las obras más interesantes de la Edad Media. Entre ellos, la dualidad entre elementos religiosos (cómo la cruz, la patena o el misal) y civiles (ejército, funcionarios, etc.). También destaca la mezcla de la glorificación imperial (rasgo típico del arte romano, especialmente la escultura) con la planitud de la obra y la disposición de sus personajes, proveniente de Oriente.

La jerarquización social está bien definida gracias a la representación de los trajes y el detallismo de los mismos, que reflejan con fidelidad las diferentes clases sociales. Un detalle curioso es el pie del emperador Justiniano sobre el del general Belisario, que parece pisar al de este. Probablemente la razón de este intencional pisotón sea la de señalar que fue Belisario el general que conquistó la ciudad de Rávena, dando ese protagonismo al que fue una de las manos derechas del emperador.

La escena nos recuerda, sobre todo por la disposición de los personajes, a una obra romana, el Ara Pacis y sus relieves procesionales, y es más que probable que ésta influyera en este mosaico.

Para finalizar, el presbiterio de la iglesia de San Vital de Rávena, dónde se encuentra este mosaico, contiene otros muchos e interesantes mosaicos (cómo el de "el cortejo de Teodora"). El presbiterio en sí, simboliza tres ideas fundamentales para los fieles;
  • La omnipresencia de Dios.
  • La presencia de su hijo en la tierra y su sacrificio.
  • El origen divino de los fieles.
Presbiterio de la iglesia de San Vital de Rávena. En el muro izquierdo
puede observarse el cortejo de Justiniano.

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